autobiografía a la manera arltiana

He nacido el 25 de mayo de 1974.
He cursado la escuela primaria sin mayores aspavientos. He cursado la escuela secundaria tomándome algún tiempo extra para terminarla: repetí cuarto año (qué se le va a hacer, mucho heavy-metal junto) y dejé quinto año a la mitad (mas luego volví para terminarlo). He cursado la mitad, aproximadamente, de la carrera de Letras. Me fui porque me aburría mucho, no escribía nada y sólo leía fotocopias de libros teóricos. La literatura siempre estaba en otra parte. 
Escribo desde los quince años, con suerte varia. Gané un concurso de poesía y me publicaron mi primer libro. Tan bueno es que no se consigue en las librerías.
Como soy mujer y no tengo ninguna necesidad de autosustentarme, recién a los 32 años empecé a trabajar. Mi primer trabajo fue hacer un diccionario. Tampoco se consigue en las librerías.
Después oficié de pitonisa, tarotista y horoscopera. Pronto descubrí que escribir horóscopos todos los días cansa mucho.
Entonces un amigo se acordó de mí (los amigos y los amantes, por suerte o por desgracia, siempre se acuerdan de mí) y me fui a trabajar a La Plata, la misma ciudad donde había estudiado. Todavía estoy ahí.
Lecturas actuales: Bradbury, Esther Vilar, Borges, yo. 
Curiosidades: siempre me gustaron los hombres de pelo largo pero últimamente ando haciendo excepciones, no creo en Dios pero lo nombro cada vez más seguido, no me gusta el mate, me visto siempre de violeta. 
Certidumbre dolorosa: que ni siquiera la poesía ni el arte ni todas las creaciones juntas podrán salvar al hombre pero aún así hay que hacerlas. Hay que escribir hasta que todos los eunucos juntos bufen.
No concibo, por lo pronto, otra manera de ser feliz.

1 comentario:

Gabriel dijo...

Notable forma de acercarse a esa especie de frio arltiano, dejando la biografía de una vida original, contada como al pasar, quitando trascendencia al talento natural y a una historia fascinante.

¿qué es p o e m a t r i z?

un festival de versos aptos para toda ocasión

un carnaval carioca para el espíritu

una soga donde colgar los poemas como la ropa al sol

un lago donde arrojar las piedritas de nuestros versos irreverentes

una denuncia permanente del error en el que vivimos

un tónico, un bálsamo contra la injusticia y la fealdad

un mentís a los mercaderes del saber (y a los otros también)

un corte de manga a los poeñoños

un de acá a los que suponen que la poesía es corazoncitos arriba de las íes

un gusto, un lujo, un placer, una panzada de hedonismo al alcance del teclado

una sarta infinita de las más variadas perlas

un regalo, un don de los dioses y las musas

un femenino aporte a la masculina confusión general

una brisa del paraíso

una hoja del otoño

un golpe seco en la superficie dormida de las cosas

una caricia, un abrazo, una palmadita en la espalda

un basta a la mediocridad

un rotundo sí al amor

un definitivo no a la muerte

en definitiva

un tajo, una herida, un túnel, un río, un canal, un parto, una luz, un discurso, una música, un deseo, un estertor, un ay, un hilo, Ariadna, un poema, bah